11/02/2026
Marc y Annick, embajadores de OBUT por las carreteras de Francia
Un dúo en el corazón de la marca OBUT
Durante varios años, Marc y Annick recorrieron Francia a bordo del camión de OBUT. ¿Su misión? Ir al encuentro de los apasionados de la petanca, en los clubes, los pueblos o los grandes eventos.
Marc y Annick Civard encarnan una faceta esencial de la historia de OBUT: el vínculo directo con los apasionados de la petanca. Una aventura única, con Marc al volante y Annick a su lado, llevando con orgullo la marca desde el taller hasta las pistas.
Del taller a la carretera: una vocación revelada
Marc se incorporó a OBUT en enero de 1974. Dio sus primeros pasos en el corazón de los talleres de fabricación, donde nacen las bolas de petanca. Rápidamente pasó por todos los puestos: chaflanado, soldadura, ensamblaje… Aprendió cada etapa, cada gesto, cada detalle. «No pensaba quedarme tanto tiempo, pero me sentía bien allí», confiesa con sencillez.
Sin embargo, en su interior, el mundo del comercio siempre le había atraído. «Siempre me ha gustado hablar con la gente. El contacto, el intercambio, es algo que me gusta», dice. Así que cuando se presentó la oportunidad de instalar y hacer vivir la tienda móvil de OBUT, fue una evidencia. No retomó esa actividad por casualidad, sino por deseo, con la ilusión de quien sabe que está en su lugar.
En 2005, la historia dio un giro: Marc se subió al camión OBUT. Desde entonces, recorre el país, de torneo en torneo, creando vínculos, contando la historia de OBUT y haciendo brillar los ojos de los jugadores.
Una aventura que simplemente rodaba
«Fue una maravilla para mí», resume Marc, con la voz entrecortada. El día que toma las llaves del camión OBUT comienza una aventura muy especial. Pronto, su esposa Annick se une a él en las ventas, y juntos forman un dúo cómplice, eficaz y apasionado.
¿Su misión? Recorrer las carreteras de Francia, de torneo en torneo, cerca de los apasionados de la petanca. El camión se convierte en mucho más que una tienda móvil: un punto de encuentro, un espacio de intercambio, un símbolo de cercanía. «Estábamos en algo que rodaba», dice Marc. Y no se refiere solo al motor: habla de una aventura humana, fluida, natural, llena de sentido. Un camino compartido, al ritmo de las rutas y de las sonrisas.
Fines de semana OBUT: una vida al ritmo de los torneos
Annick recuerda cada inicio de temporada como si fuera ayer. «Empezábamos en enero en Cholet, luego La Roche... después venía Sète, el PPF… y a partir de mayo, arrancábamos de verdad», cuenta. De mayo a septiembre, el ritmo se aceleraba.
¿Su rutina? Volver solo el tiempo justo para repostar, cargar el camión y volver a la carretera. Un día a día intenso, pero vivido con pasión. Con los años, se fue creando un vínculo real con los organizadores, los voluntarios y los jugadores. Más allá de las ventas, se instaló una conexión humana: sonrisas esperadas, encuentros compartidos, una presencia familiar en los terrenos. Una vida sin descanso, pero llena de recuerdos imborrables.
Marc y Annick – En el corazón del juego y de la gente
Su tienda móvil no solo vende bolas y accesorios de petanca: transmite cercanía, alegría, consejos personalizados y verdadero espíritu de convivencia. Cada parada es una oportunidad para crear un vínculo humano, compartir en los terrenos, o responder con amabilidad a una duda técnica… Esa es la fuerza del dúo Civard: unir profesionalidad con calidez humana.
Más de 20 años en la carretera, una tienda móvil OBUT convertida en leyenda. Su recorrido es la ilustración perfecta de un compromiso sincero al servicio de una pasión compartida.
Un camión, mil sonrisas
Sigue el viaje: descubre a Marc y Annick en vídeo
Un dúo cómplice, profundamente unido a OBUT, que comparte con emoción una vida de pasión, trabajo y recuerdos compartidos.
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